Desde las huertas de Zitácuaro, el ingeniero J. Dolores García Arellano resaltó la importancia de la actividad aguacatera para la economía de la región y reconoció el esfuerzo de las familias y trabajadores que participan en cada etapa de la producción.
Señaló que hablar del llamado “oro verde” no implica únicamente considerar las cifras de producción y exportación, sino también valorar a las personas que trabajan en el campo y dependen de esta actividad para obtener sus ingresos.
En Zitácuaro, las huertas forman parte de la actividad productiva y representan una fuente de empleo para numerosas familias. Sin embargo, los productores enfrentan retos relacionados con las variaciones en el precio del fruto y los costos de mano de obra, fertilizantes, agua, transporte y mantenimiento.
De acuerdo con información de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de Michoacán, durante la temporada 2025-2026 el estado produjo alrededor de 1.46 millones de toneladas de aguacate, una parte importante destinada al mercado internacional.
García Arellano también destacó la necesidad de mantener prácticas agrícolas que permitan conservar la productividad sin descuidar los bosques, el agua y los recursos naturales de la región.
En este sentido, consideró importante fortalecer aspectos como la trazabilidad y el conocimiento del origen del producto, especialmente ante la reciente otorgación de la Indicación Geográfica “Aguacate Franja Michoacán”.
El ingeniero señaló que conocer el proceso que existe detrás de cada fruto permite dimensionar el trabajo de productores, jornaleros, empacadores y transportistas que participan en una cadena que lleva el aguacate de Zitácuaro hacia distintos mercados nacionales e internacionales.





